Paseo al amanecer por La Fosca y Cala Estreta: un ritual familiar en la Costa Brava

Hay lugares que eliges para veranear… y hay lugares que, sin darte cuenta, terminan formando parte de tu historia.

Para mí, La Fosca es uno de esos sitios. Llevo muchos años veraneando allí junto a mi hermano y nuestras familias. Es una semana que repetimos verano tras verano, casi como una tradición que ya forma parte de nosotros. De hecho, mientras escribo esto, ya tenemos la casa reservada para las próximas vacaciones… y solo pensarlo me llena de ilusión.

Entre todas las costumbres que hemos creado allí, hay una que nunca falla: el paseo al amanecer desde La Fosca hasta Cala Estreta.

mirando el amanecer sobre el mar en La Fosca, Costa Brava, paseo al amanecerHermano y yo caminando por el camino de ronda hacia Cala Estreta al amanecer, sol saliendo sobre el mar, Costa Brava


🌲 Caminar cuando todo empieza

Nos levantamos temprano, cuando el día todavía está medio dormido y el silencio lo envuelve todo. Es uno de esos momentos en los que la playa aún no tiene toallas, ni ruido, ni prisas. Solo el sonido del mar y esa calma que parece que solo existe a primera hora.

Empezamos a caminar desde La Fosca siguiendo el camino de ronda en dirección a Castell y Cala Estreta. El recorrido pasa entre pinos, tramos de roca, pequeñas calitas y vistas al mar que, por mucho que las repitas, nunca dejan de sorprender.

                         


Hay algo especial en caminar mientras el sol empieza a salir. La luz cambia poco a poco, el mar pasa del azul oscuro a tonos dorados y el paisaje parece despertar contigo. Es un paseo sencillo, sin grandes dificultades, pero lleno de pequeños detalles que lo hacen único.

      Sombra mía y de mi hermano sobre el camino que va de Cala Estreta hacia el pinar, Costa Brava, paseo al amanecerAmanecer visto a través de un marco metálico en el pinar de La Fosca, Costa Brava, camino hacia Cala Castell y Cala Salguer

Vista desde el acantilado del pinar después de Cala Castell, Costa Brava, paseo familiar desde La FoscaMi hermano de espaldas contemplando el mar entre las rocas, Costa Brava, paseo familiar desde La Fosca


🌊 Cala Salguer

Cruzamos Cala Salguer y todo está en calma. El mar apenas susurra, el silencio lo envuelve todo, y ese rincón me tiene el corazón robado cada vez que lo visito. Es de esos lugares que te atrapan sin darte cuenta.

Es una pequeña cala de piedras, con casitas de colores y barquitas que parecen detenidas en el tiempo. Allí se respira otro ritmo, una tranquilidad que te hace bajar el paso y simplemente disfrutar del momento. Mi hermano siempre dice que ojalá tener una casita de estas en un lugar tan mágico… y no le falta razón.


🏖️ Cala Castell (ida) y el inicio del pinar

Llegamos a Cala Castell, que me encanta a esa hora porque hay muchos perretes disfrutando de la playa. Me hace sonreír verlos correr y jugar libres mientras el día empieza. Desde aquí ya se ve el pinar que bordea la costa, y hay dos caminos posibles:

  • El camino por la costa, que es el que tomamos para ir, porque nos encanta ver cómo sale el sol sobre la playa.

  • El camino interior, que pasa por la barraca de Dalí, y que siempre hacemos a la vuelta, disfrutando del aire fresco y del silencio del bosque.

Es un tramo que conecta la belleza del mar con la naturaleza del pinar, y nos recuerda por qué cada verano repetimos este paseo.


  



🏚️ La barraca de Dalí: una parada obligatoria

En medio del recorrido hay un rincón que siempre nos hace bajar el ritmo: la conocida barraca de Dalí, escondida entre el pinar cerca de la playa de Castell.

Es una pequeña construcción de piedra que pasa bastante desapercibida si no sabes que está allí, pero que tiene una historia curiosa. Fue construida dentro de los terrenos del antiguo Mas Juny, una finca que en su día fue punto de encuentro de artistas e intelectuales, y que estuvo vinculada al propio Salvador Dalí.

La barraca se creó como un pequeño estudio para él. Incluso su diseño tiene detalles inspirados en el artista, como su característica puerta inclinada. Lo curioso es que, aunque fue pensada para que trabajara allí, parece que Dalí apenas llegó a utilizarla.

Aun así, el lugar tiene algo especial. No es un monumento ni un punto turístico masificado. Es más bien uno de esos secretos que te encuentras por el camino.

Normalmente pasamos por la barraca a la vuelta, y siempre nos detenemos unos minutos… porque es nuestro ritual: la foto de ese verano allí no puede faltar.

Mi hermano y yo sentados en la barraca de Dalí, rodeados del pinar cerca de Cala Castell, Costa Brava

Mi hermano y yo sentados en la barraca de Dalí, rodeados del pinar cerca de Cala Castell, Costa Brava


🌊 Llegar a Cala Estreta

Seguir el camino hasta Cala Estreta es como llegar a un pequeño refugio natural. Es una cala que conserva ese aire salvaje que cada vez cuesta más encontrar en la Costa Brava.

Cuando llegamos nos descalzamos y dejamos que la arena y el agua nos acaricien los pies; a veces caminamos un poquito por el borde del mar, recogemos alguna piedra de cristal —que me encantan— y también solemos ver alguna tienda de campaña, porque hay gente que decide pasar la noche allí.

Luego nos sentamos junto a la barraca del Kiko, ese pequeño refugio emblemático de la cala, para volvernos a calzar y contemplar el paisaje antes de regresar. Es uno de esos rincones que te recuerda el valor de las cosas sencillas. Allí, viendo cómo vive Kiko, rodeado de naturaleza, con lo justo y alejado del ruido y de las redes, entiendes que a veces no hace falta mucho más para sentirse en paz.

La barraca del Kiko en Cala Estreta, Costa Brava, un rincón emblemático del paseo al amanecerCala Estreta al amanecer, Costa Brava, un refugio natural y tranquilo durante nuestro paseo familiar


💛 Un ritual que crece con los años

Con el tiempo he entendido que este paseo es mucho más que una ruta bonita. Es un espacio donde se acumulan recuerdos, conversaciones, risas, momentos tranquilos y esa sensación de parar el ritmo que tanto cuesta durante el resto del año.

Veranear allí no es solo cambiar de lugar unos días. Es reencontrarnos con esa tradición que compartimos mi hermano, yo y también nuestras familias. Es ver cómo los niños crecen mientras repetimos los mismos planes que empezamos hace años y es que hay tradiciones que quieres seguir repitiéndolas siempre que puedas.

Una vez ya en casa, normalmente todos aún duermen. Desayunamos tranquilos y cuando todos despiertan, vamos a la playa con la familia. Empezar el día así, junto a mi hermano, es un regalo que trato de exprimir al máximo, consciente de que durante el resto del año me acuerdo mucho de esos paseos mientras estoy en la oficina. Es uno de esos lugares en los que siempre me gustaría estar.



Si quieres hacer esta ruta, solo necesitas madrugar un poco, caminar sin prisas y dejar que el paisaje haga el resto. A veces, los mejores planes son los más simples. 


✨ Este rincón de la Costa Brava es tan importante para nosotros que incluso decidimos llevarlo con nosotros para siempre de una forma muy especial. Si te apetece conocer esa historia, puedes leerla aquí:

👉Tatuaje familiar: La Costa Brava 

"No hay camino hacia la felicidad: la felicidad es el camino." 🌅




Todos tenemos ese lugar al que volveríamos una y otra vez…
¿El vuestro cuál es?
¿Conocéis el Camino de Ronda o habéis paseado por esta zona?
Os leo 💛



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